Texto evangélico
A los ocho días, estaban otra vez dentro los
discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se
puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo,
aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!».” (Jn
20, 24-28)
Celebramos hoy la OCTAVA DE PASCUA, hemos rezado durante toda esta semana la misma liturgia como el día de Pascua ... como si se tratara de un sólo día... La RESURRECCIÓN fue real ... Cristo resucitó verdaderamente, con un cuerpo ... era un cuerpo espiritualizado ... esta es nuestra FE.
Deja que lo toquen ... es Él mismo transfigurado,
Era necesario que se apareciera a sus discípulos para afianzar su fe.
Debemos reconocer a Jesús como Dios
"Señor mío, Dios mío"
La FE vence la duda.
Cristo siempre se acerca a nosotros, en el dolor, y en su gloria
Cristo socorre nuestras vidas en nuestras penurias.
... ... ... ... ...
Cristo se presenta también en nuestra vida, ... a puertas cerradas, ...
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Cristo se planta en medio de tu vida y te saluda con la PAZ.
